Escudos, medallones, ménsulas y capiteles rescatados de edificios desaparecidos integran «El muro de la Otra Casa de Asterión», la exposición permanente de la colección de Félix Toranzos en la Manzana de la Rivera. La muestra propone leer esos fragmentos como memoria material de Asunción.

Las piezas provienen principalmente de construcciones historicistas de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Separadas de las fachadas y espacios para los que fueron concebidas, sobrevivieron como objetos aislados hasta encontrar una nueva relación dentro del montaje.
Toranzos reunió los ornamentos atendiendo a sus formas, materiales y cualidades escultóricas, pero también a su condición testimonial. Cada fragmento conserva rastros de oficios, técnicas y maneras de construir que fueron desplazadas por la transformación urbana.
El texto curatorial de Ángela Karina Fatecha Medina plantea que la reunión de estas partes no intenta reconstruir literalmente los edificios perdidos. El muro establece nuevos diálogos y permite imaginar otra totalidad, hecha de huellas que antes pertenecían a lugares distintos.
El título alude a la casa-laberinto de Asterión y desplaza esa imagen hacia una ciudad compuesta por capas. El visitante se encuentra con un archivo que no está guardado en cajas: permanece a la vista y vuelve legible una parte de la arquitectura que Asunción dejó atrás.
«El muro de la Otra Casa de Asterión» puede visitarse de manera permanente en Espacio La Galería de la Manzana de la Rivera, Ayolas 129 casi Benjamín Constant. El acceso es libre y gratuito.

